Miro y veo que ves adelante donde está ella y sonríes dejando al descubierto esa perfecta sonrisa. Aunque sé que no ríes por mí, sonrió yo también y con expresión soñadora suelto un esbozo: Ahh… Tu amigo alza su libreta, con una mano señala algo escrito y dice en voz baja: lee. Yo le hago caso y empiezo: Irina está loca xD mírala. Levanto la mirada hacia ella un poco desconcertada y veo que empieza a hablarte de aliens. Tú le dices que viste uno con 7 años. Terminando tu relato, rompo a reír sin que se note. Aun así te das cuenta, giras hacia mi sitio y ríes conmigo tus ocurrencias.
Me siento especial pero la llamada de atención hace que calle. Pasan los minutos y en silencio hablas con ella. Me digo que no estaré ahí cuando quieras ni siquiera cuando quiera yo. Siento un nudo en la garganta pero soy fuerte, no dejo que ninguna lágrima llegue a deslizarse por mi mejilla. “Segunda vez que te llamo la atención” advierte el maestro cuando comento algo con Gladys, y me prometo que ninguna palabra más. Te giras hacia a mí pero yo estoy con la mirada clavada en el libro de Inglés, sabes que no la levantaré y vuelves a girarte. Haces varias veces lo mismo. Y de pronto, el timbre rompe con las miradas.
Antes de salir de la clase, me acerco a la ventana, respiro en el cristal y en el vaho dibujo un corazón. Ese será mi recuerdo. Y bajo las escaleras pensando en que te vas sin saber que aquel timbre sería el último que compartiéramos juntos, no, sería el último timbre que compartiera con todos.





